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¿Por qué los unicornios tienen un cuerno en la frente?

diciembre 1st, 2011 by danis23

Pues esta es la respuesta que yo di:

¿Por qué los unicornios tienen un cuerno en la frente?

Las historias contadas de unos a otros hablan de las propiedades mágicas de tan extraordinarias criaturas. Más en toda criatura, ya sea hermosa, bondadosa, incluso aparentemente inocente, existe un poco de maldad.

La maldad por mucho que deseemos hacerla desaparecer es algo imposible y que tan solo podemos convivir con ella y mantenerla estrechamente vigilada y controlada para que no surja y haga de las suyas.

Estas criaturas llenas de magia no son diferente a ninguna en ese aspecto y es por ello que estoy aquí para contaros el porqué de su cuerno.

Hace mucho, mucho tiempo, antes de que los humanos decidieran que los caballos podían formar parte de sus vidas como algo más que simples criaturas admiradas, una niña decidió incumplir las leyes de sus iguales y tratar por todos los medios de acercarse a uno de esos hermosos seres.

Las leyes de su pueblo dictaban que el bosque de Gortchan estaba completamente prohibido para cualquiera de la raza humana por ser el territorio preferido por esas criaturas para habitarla.

La niña llevada por la curiosidad más que por la desobediencia, pues había crecido durante diez años con las historias contadas por su padre sobre esos hermosos seres, siempre libres e indomables. Seres capaces de saltar distancias increíbles, capaces de poder detectar a los humanos en tan solo unos segundos.

Pero imposibilitados de comprender cuando se necesitaba su ayuda, pues esos increíbles seres no fueron capaces de ayudar a su padre, aun estando cerca de él cuando cayó fulminado a los pies de un caballo que se había acercado lo suficiente a la frontera entre el valle y el bosque.

La niña, Ilenia que así se llamaba, caminó en un principio entre la línea invisible que separaba ambos mundos. Sus paseos fueron diarios y constantes más no contó con la suerte de encontrarse con uno de ellos.

Ilenia cansada de no localizar a ninguno, al cuarto día decidió arriesgarse un poco más y en esta ocasión respaldada quizás por la noche y su manto de oscuridad pensó que nadie ni nada la podrían encontrar o pillar en tal infracción, por lo que con ella de aliada se adentró en el bosque prohibido de Gortchan.

Una vez dentro caminó con cautela, no había esperado que la oscuridad además de aliada podía ser traicionera, ya que no podía ver nada en absoluto debido a esta. Sus pasos indecisos y más escandalosos de lo que ella hubiese deseado la delataban a todo el que estuviese cerca.

Su caminar lento e inseguro la llevó a un hermoso lago en el que la Luna había conseguido esquivar las hojas de los árboles y se había abierto paso para poder iluminarlo. En el centro del mismo un caballo blanco y hermoso se encontraba bebiendo del mismo y disfrutando de la cálida luz que la Luna había querido trasmitirle.

La inocente Ilenia dejándose llevar por el hermoso hechizo que la imagen tan hermosa le había trasmitido, con ropa incluida se adentró en el hermoso lago. Ilenia no sabía nadar de echo ni siquiera sospechaba que el agua podía suponer un peligro para ella.

La criatura se percató enseguida de su presencia más ellos a pesar de tener miedo de los humanos también sentían una inmensa curiosidad por ellos, en especial este ejemplar al cual Ilenia no pudo evitar reconocer como el que estaba presente en la muerte de su padre.

Ilenia con sus ojos cargados de lágrimas y feliz de poder contemplar a este, siguió caminando hacia esa hermosa criatura sin dudarlo un segundo.

Sentía que esta portaba algo de su padre, un poco de su alma quizás, no sabía el qué pero ella sabía que si se acercaba a esa hermosa criatura podría estar cerca de este un poco más.

La criatura a pesar de su curiosidad no deseaba que esa niña se acercara a él y el miedo pudo más que el otro deseo, por lo que llevado por este caminó unos pasos alejándose de ella, aún a sabiendas de que el lago era profundo en la zona en la que él se encontraba y que si él podía caminar por este tranquilamente, era única y exclusivamente porque los dioses Sol y Luna le habían otorgado esos poderes especiales, más a esa niña no.

Si la Luna no intervenía para ayudarla él no lo haría, no era una criatura divina enviada para ayudar a nadie, sino por el contrario para ser adorada casi como una divinidad.

Es más él era consciente de que si tocaba a esa niña sus poderes especiales le serían trasferidos a esta y no estaba dispuesto a traspasar lo que le pertenecía a él por derecho, por nacimiento. Si esa niña estuviese destinada a ellos la Luna y el Sol la habrían creado como una de los suyos y no como una simple humana.

Lo que el caballo desconocía era la fuerza que impulsaba a Ilenia a acercarse a él, el deseo de poder ver a su padre una vez más. La sospecha de que solo con tocar uno de sus cabellos podría hacerse con una imagen de su ser más preciado tan nítida y poderosa que ni el paso del tiempo podría borrar, no como acabaría por suceder con sus pobres recuerdos de simple humana.

Simple y llanamente una vulgar humana que no retendría mucho las cosas preciadas que él le había enseñado. Ella necesitaba rozarlo para poder resguardarlos a salvo.

Llevada por esa certeza que la Luna le había trasmitido con su luz, Ilenia siguió caminando sin saber su terrible destino.

Poco a poco y sin percatarse la niña comenzó a ser cubierta por el peligroso manto del agua, ella desconocía el hecho de que si intentaba respirar estando bajo esta su cuerpecito, empezando por sus pulmones, se podían inundar e ir impidiendo así que pudiera respirar el aire que les era tan necesario para subsistir.

El hermoso caballo al ver tal escena se dispuso a marcharse sin intentar acercarse a ella para ayudarla, ya que si lo hacía sería desterrado de los suyos lo más seguro y no estaba dispuesto a renunciar a todo por ella.

Egoísta sin duda pero práctico para no pasar un futuro tachado de traidor y desterrado.

Ya en la otra orilla del lago este decidió girarse para contemplar por última vez a la niña ya que mientras se alejaba los ojos negros de ella se habían fijado en los suyos un segundo, más bastó para que se le grabaran a él en lo más profundo.

Al hacerlo se quedó helado al contemplar a nada más y nada menos que la Diosa Luna con la pequeña niña muerta en sus brazos y con los ojos de la diosa inundados en lágrimas.

–O criatura inocente de mi amado Lorenzo, criatura curiosa y radiante que tan solo has seguido los designios de una diosa amante de sus propias criaturas.

Perdón por tan triste final que te ha brindado uno de los míos.

El caballo algo trastornado se acercó a su diosa dudoso, una vez a su lado agachó la cabeza en gesto de sumisión, al levantar su mirada pero no su cabeza hacia su diosa esta entendió que le pedía una explicación ante sus crueles palabras para con él:

–¿Aún preguntas criatura?, ¿Aun cuando ves a esta pobre niña inerte en mis brazos, cuando tú solo tendrías que haberte acercado a ella, para que te agarrara y así poder salvarse de las garras de la muerte?

El caballo acercó su cabeza hacía la mano de la niña la cual estaba helada y seguidamente hacía su diosa:

–Eso no es cierto criatura mía. Vosotros estáis en este mundo para administrar la magia, para elegir a los que son dignos de recibirla. Vosotros criaturas mías estabais aquí para otorgar un don, no para propagar muerte como ya has hecho dos veces.

El caballo aun sin comprender pues no era eso lo que le habían inculcado desde su nacimiento retrocedió unos pasos de ellas asustado por esas palabras.

–Nunca preguntasteis tan solo asumisteis, y por ello ahora ella está en mis brazos muerta. Más no es tanto por la ignorancia como por el egoísmo y tú propio bienestar.

El caballo relinchó ferozmente reclamando a su manera el destierro de haberla tocado:

–Más no estarías solo, esta criatura creada por mi amado Lorenzo nunca te habría abandonado. Nunca te habría dejado a tu suerte tal y como tú si has hecho, más tú pecado es peor que el de otros. Cuando abandonaste al padre no intervine, no podía leer en su corazón las intenciones que lo llevaban a acercarse a ti y por ello te protegí. Más las intenciones de ella eran diferentes y leíbles en sus hermosos ojos, tú mismo debiste poder verlos y aun así los ignoraste por tú propio bien.

Es por ello que serás castigado. Temes el destierro y ese será el castigo infringido por mí, y para que nadie dude de mis designios es que te marcaré como una criatura diferente al resto. Conservarás tu tan preciado don, no te lo quitaré más sin embargo serás condenado a vagar en soledad y perseguido por el mismo ya que propagaré que aquel que tenga el cuerno en la frente es el trasmisor de tremendo poder.

El caballo asustado comenzó a correr alejándose así de la niña y de la diosa Luna. Más no de su castigo, pues mientras se iba alejando en su frente iba apareciendo el cuerno que acabaría por sellar su destino.

Cansado de su carrera y quizás deseoso de perder los ojos negros cargados de ilusión de Ilenia que se habían grabado en él regresó al lago.

En este se encontró ni más ni menos que el cuerpo de la pequeña arropado por hermosas flores, curioso se acercó a ella sin sospechar que ya tenía en su frente el cuerno reflejo de su castigo.

Tal y como la diosa Luna le había advertido en la mente de todas las criaturas que poblaban en esos momentos la tierra y que descansaban en un profundo sueño gracias a Morfeo, se instaló la creencia de que un hermoso caballo con un cuerno en la frente trasmitía un don invaluable y su nombre sería a partir de ese momento Unicornio.

El unicornio llevado por el remordimiento de lo que había provocado a la pequeña se acercó a la frente de la misma y rozó con su cuerno a esta.

De un momento a otro la respiración de la niña regresó, una hermosa luz la envolvió y un calor casi ardiente emanaba de su pequeño cuerpo.

Cuando consiguió restablecerse por ella misma, fijó sus ojos en el caballo ante ella quedándose anonadada por tal criatura y no pudo evitar sonreír de medio lado al apreciar las lágrimas que resbalaban por las mejillas de este.

Alargó su pequeña mano hasta su mejilla y susurró:

–Mi nombre es Ilenia y a partir de ahora yo te protegeré de todos los que te quieran herir o coger. Juntos seguiremos adelante y tan solo aquellos que tú desees se te acercarán.

El unicornio agradecido por esas palabras se acercó a un tronco de madera que se encontraba en el suelo y también lo toco con su cuerno. Le hizo un gesto a la pequeña para que lo recogiera y después se tumbó en el suelo ofreciéndole a ella subir en él.

Ilenia sabiendo lo que este le quería trasmitir cogió el cayado y montó en él decidida a seguir el camino que los dioses les habían preparado. Ella había sido salvada de las garras de la muerte más estaba desterrada por desobedecer sus leyes y por haber sido dotada del don, y su donador desterrado por haberla abandonado y haber sido egoísta.

Ahora ambos debían emprender un camino juntos, un camino repleto de muchos peligros.

Fin:

Mi punto de vista es que fue una maldición, ellos podían otorgar la magia de cualquier manera, el cuerno es lo que los marca como portadores del don. Pues no creo que a los pobres unicornios les hiciera gracia ser perseguidos para poder entregar el don, y solo los que cometen una atrocidad son marcados con un cuerno y perseguidos.

Por fa aunque solo para decirme que no so gusta decidme que os parece.
Es tan solo para saber que tal lo hago, si he mejorado o no.

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Mi primera entrevista.

diciembre 1st, 2011 by danis23

Si, gracias a Alexis de el blog El final de la historia aquí tengo mi primera entrevista en internet:

http://elfinal-delahistoria.blogspot.com/2011/11/entrevista-rosa-martinez-tello.html

ya me diréis que os a parecido:
Os dejo también un enlace a la página de ediciones hades y a mi blog:

http://www.edicioneshades.com/

http://mimundodefantasia-yunypotter23.blogspot.com/

Por último gracias por leerme y espero os guste buybuy.

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Me han dado un SI

julio 13th, 2011 by danis23

Me han dado un Si.
Eso es lo que hay de nuevo.
Me publican mi libro y estoy nerviosa, ansiosa, como loca.
No sé cómo describirme exactamente solo que tengo unas ganas locas de verlo ya en mis manos.
La presentación la tengo que preparar yo y por lo mismo he de promocionarla yo también.
No tengo ni idea de como hacer tal cosa la verdad, pero no estoy dispuesta a que esto me detenga.
Desde aquí agradecer a quienes se han tomado la molestia de leer lo que haya publicado aquí.
Espero que aquellos que sois de Gijón podrais asistir a la presentación de mi libro.
En cuanto tenga una fecha os la haré saber sin ninguna duda.

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Otro relato Más.

noviembre 8th, 2009 by danis23

Pecados:

Paso a paso sin mirar atrás sin calcular lo que dejo.
Paso a paso busco el motivo que me llevó a andar por este fuego que me rodea, miró a mi alrededor y no veo más que ese fuego abrasador pero que no quema, que no da calor.
Todos piensan que este es nuestro castigo, que merecíamos este final.
Pero no fue el final de nada sino el comienzo de una guerra de no acabar, una guerra que tal vez inicié yo.
Aunque solo pretendía hacer un regalo a esa nueva creación de él, por lo visto conseguí algo que no esperaba.
Perdí mis alas otorgadas por él, perdí mi nombre verdadero, perdí su gratitud y su amor.
Un precio alto fue el que tuve que pagar un precio demasiado grande, pero nadie entiende que yo pensé que lo que hacía era agradar sus deseos.
Nos pidió vigilarlos, cuidarlos y guiarlos, yo tan solo otorgué un bien, tan solo les entregue la forma de pensar por ellos mismos.
Les hice el regalo que los llevó a lo más alto, él sin embargo lo consideró una traición.
Yo quería mostrarles, enseñarles a esas pobres criaturas lo que él había echo por ellos, pero para poder hacer eso, debían entender, razonar, comprender, debían poder procesar la magnitud del regalo que él les había entregado, por ello yo les regalé ese don de entender, y pensar por ellos mismos.
Nunca imagine, a pesar de que él lo pronosticó en su momento que ese don sería algo que los haría creerse superiores a él, sería algo que los haría hacer dudar de su existencia misma.
Pero a pesar de todo lo sucedido no considero que este castigo infligido por él fuese algo que mereciese, nunca pensé que después de tantos siglos de existencia llegaría el momento en que considerase que ya era hora del perdón.
Pero lo ansío y deseo.
Quiero el perdón de él, uno que se no llegará, a pesar de ser él, el predicador de eso mismo, pero él no me otorga a mí ese perdón que predica pues para él todo lo que sucede en su preciada creación es mi culpa.
Él opina que todo lo que en esta pasa que se escapa a su control es culpa de mi preciado don.
He de admitir que nunca llegué a imaginar que lo utilizarían como lo han hecho, no imagine que mi don sería puesto en practica de maneras tan poco productivas y tan destructivas.
A pesar de todo no me arrepiento de haberlo otorgado, pues no solo ha producido cosas malas en él, pues ese don, al igual que todo si se sabe como utilizar puede dar cosas maravillosas.
Esa era mi intención hacer que su propia creación fuera a más, fuese mejor, pero al igual que todo no soy perfecto como él y cometí mi error, por el que aun ahora estoy pagando.
Siete fueron los que me siguieron y ayudaron en ese momento, y siete son los que ahora pagan conmigo, pagan por mí error.
Nuestros nombres antes hermosos y otorgados por él ahora son despreciados y tabú en su reino, en su escritura y su palabra tenemos nombres que no deben de ser puestos en practica.
Nos representan como monstruos y nadie nos brinda el beneficio de la duda.
Nosotros somos el mal que deben de ignorar e intentar sobrepasar, deben de cuidarse de nuestra influencia y no dejarse tentar por ella.
Recibimos nombres deshonrosos y que a nosotros no nos agradan, piensan que en realidad somos así y no se pueden percatar de la realidad.
Una realidad que no podemos negar, y es que en su momento también pertenecimos a su reino, que fuimos creados por él, que por mucho que él nos haya despreciado y denigrado procedemos de una parte de él, y por ello creemos en lo mismo que él cree y en lo que él mismo creo, por ello opino que nuestro castigo esta más que sobrepasado.
A mí me coronó rey de todos ellos, y por eso el más odiado de todos, antes mi puesto era el de su preciado y más allegado seguidor y pasó a ser su más odiado y temido rival.
Vivimos en un tira y afloja uno que no se acaba nunca, a pesar de mi castigo él mismo no es capaz de dejar de verme, eso me hace pensar que todo su amor no ha sido del todo enterrado y eso me da la esperanza de poder recibir en algún momento lo que él predica, aunque espero que no solo me lo otorgue a mí, pues ellos siete se lo merecen aun más que yo.
Pero a ellos no los a vuelto a ver nunca más después de todo el tiempo transcurrido desde que esto se inició.
Nuestro último encuentro es lo que me ha hecho volver a pensar en todo esto, nuestro último movimiento en su creación.
Un movimiento que me ha vuelto a obligar a hacer, parece divertirse con esta guerra en su pequeño tablero ahí en su reino, hacemos una jugada cada uno cada ciertos años, y ellos lo sufren, haciendo que yo quede de nuevo mal parado en todo esto.
Yo que debería de ser amado como todos ellos, pasé a ser su enemigo y su muñeco de tiro, parece que le divierte esta situación en ciertos momentos de nuestros encuentros puedo ver su sonrisa en su rostro.
Puedo identificar cierto toque de divertimiento eso me hace pensar, ¿acaso es que él lo había planeado todo así?
¿Acaso él buscaba una persona con la que poder hacer una buena partida y yo fui el escogido?
¿Y ellos, entonces son las piezas de ambos?, ¿se merecen ese puesto tan solo por haber recibido mi regalo?, ¿es acaso ese el castigo de ellos que no tienen culpa de esto?
Todas preguntas sin respuesta hasta que él decida otorgármela, todas preguntas a las que no se si deseo respuesta.
Camino con cautela por mi propio reino, pues esta infectado por todos esos seres que él a desterrado de su mundo, esos seres que él me envía para hacerme ver que mi regalo no era nada bueno.
Pero bien que se queda y abre sus puertas a los que han obrado bien y eso también a sido gracias a mi don.
En mi reino he de andar con cautela y por ello porto una espada, y no por ello soy peor, pues tanto Miguel, como otros tantos de su lado también la portan, pero solo yo soy juzgado por ello.
Al verme hoy con ella, su ceño se frunció y me recriminó, considera que eso no debería de estar en mi espalda, y agregó que eso no era bueno para mi causa con él.
Se que no le gusta pero en este reino que él me otorgó es necesario.
-Veo que estas de vuelta.- unos ojos azules se abren paso en esta oscuridad y se a quien pertenecen a una de los siete que fueron enviados aquí conmigo.
-Bested no deberías de estar aquí sola.-
-De nuevo utilizas mi verdadero nombre, pero he de recordarte mi querido Lucy que ya no soy merecedora de este.- noto su típico toque de resentimiento, ella al igual que todos me culpa por esto y es cierto merezco su odio y su recriminamiento es por ello que nunca los intento aplacar.
-Para mí ese será tú nombre y no deberías de renunciar a él.-
-¿Acaso has visto signos de que vayamos a ser perdonados?- noto su anhelo el mismo que el mio, tal vez si no me hubiese presentado con la espada podría entregarle otra respuesta a esa pregunta.
-Me temo Bested que eso esta lejos de pasar, me obligo a mover de nuevo.- veo tristeza en sus ojos y se que sabe lo que significa, se coloca a mi lado y al mirarla de reojo veo su largo cabello rojo fuego recogido, va enfundada en un traje negro, poco a poco va cerniéndose sobre ella la oscuridad una que parece envolvernos a todos nosotros con el tiempo.
-Así que de nuevo, entonces Lucy no me llames Bested llamame por mi nombre actual hasta que él me otorgue el perdón que ansío y sea merecedora de poder volver a portar el verdadero con honor.- su voz es triste y al mirarla de frente veo correr lágrimas por sus mejillas de nuevo esta llorando, es ahí cuando la veo de frente que me percato que lleva a su espalda algo que hasta ese momento no llevaba un arco, negro completamente y que ha sido tensado con uno de sus cabellos pues la cuerda que une ambos extremos es rojo fuego.
-Te has armado.-
-Así es, fui atacada por uno de ellos, después de lo que pasé en tu ausencia decidí protegerme para cuando tengas que volver a ir.-
-¿Acaso Armatel no estaba?-
-Déjalo ya Lucy, llámanos como hemos sido condenados, escucharte nombrarnos como él lo hacía nos hace daño, ¿acaso no te das cuenta de eso?-
-No quiero perder entre nosotros que somos los únicos que sabemos nuestros nombres verdaderos estos, quiero que al menos quede constancia de que en una ocasión eramos dueños de nombres que debían de ser respetados y amados.-
-Pero nos duele pues hicimos algo que nos hizo deshonrarlos, y todos queremos poder utilizarlos de nuevo libremente, pero cada vez que tú los dices nos dañas, por favor ten piedad la que él no tiene con nosotros.-
-De acuerdo, si eso es lo que deseas, te llamaré por el nombre que te han otorgado, por el pecado que dicen has sido condenada.-
Veo lágrimas caerle y extiendo mi mano por su rostro para quitarlas cada vez que vuelvo de verle es lo mismo, creo que poco a poco estamos perdiendo la esperanza y no quiero que eso les pase.
Acerco mi rostro al suyo:
-Lujuria, no te dejaré caer aun más.- y una vez más intento que ella olvide un poco de su dolor, beso sus labios el único consuelo que tengo aquí.
Y aunque su creación a decidido que ella sea una de los peores pecados no es cierto pues hasta él acepto en su momento que ella y yo estuviéramos juntos pues el amor no es un pecado, y eso es lo que ella y yo sentimos amor.
Juntos caminamos ahora cogidos de la mano hacía donde ahora moramos todos nosotros.
-¿Entonces Ira no se encontraba cuando te atacaron?-
-Abandono el lugar un día después que tú, no informó de a donde se dirigía.-
-Entiendo.- aunque lo cierto es que no, últimamente Armatel esta extraño y no me explico que le sucede, esta como su nuevo nombre otorgado cada vez más enfadado y creo que es el que menos esperanza de todos tiene ya.
-¿Que hay de Casti…- me mira con enfado y rectifico de nuevo iba a utilizar otro nombre no debido:- Gula?-
-Encerrado en su cuarto no abre a nadie y no quiere saber nada de nada.-
-¿Qué esta pasando?- detengo mis pasos e impido que ella avance pues al detenerme ella no puede seguir ya que nuestras manos están cogidas.
-Lucy, cada vez que subes nos desesperamos más, cada vez que lo ves tenemos miedo de que sea la última, aunque no sabemos que es lo que hay al final del camino, tal vez sea el perdón que tanto ansiamos, pero también puede ser un castigo peor.-
-No es tan cruel y lo sabes él no haría algo como eso.-
-Otra vez estas defendiéndolo Avaricia e Ira dicen que crees que merecemos esto, pero te recuerdo que esto es culpa tuya Lucy.- de nuevo me reprocha todo esto y se que lo merezco pero me duele que ella sea la que lo diga.
-Eso no es…-
-Lucy mira nuestra condena, fijate lo que nos a dado por hacer un simple regalo, no puedes seguir creyendo en él, no puedes seguir de veras confiando en su perdón y esperarlo.-
-¿Es que tú ya no lo esperas?-
-Lucy no se que pensar en es…-
-Espera no, no lo digas, por favor no sigas hablando así, Bested confía en mí lo conozco mejor que Armatel y Gestebel, se que nos perdonara, y también se que este castigo es demasiado, y que no os lo merecéis, que es mi culpa todo esto, pero por favor confía en mí nos perdonara llegará el día en que nos perdonara.-
-Pero estoy cansada de esperar y creer.-
-Bested escu….-
-YA BASTA, SOY LUJURIA NO BESTED, LUJURIA.-
Su voz se hace escuchar a nuestro alrededor, y me mira enfadada, no le digo nada más pues se que no servirá de nada, y temo que ella al igual que Armatel haya perdido la esperanza, ¿cuantos más lo habrán echo?, ¿cuanto quedará para que los otros lo hagan?
Caminamos ahora en silencio y sin mirarnos aunque aun cogidos de la mano, eso me demuestra que aun no la he perdido.
Llegamos a las puertas de nuestro hogar, y nos espera Minetel, el hermano menor de Miguel.
-Veo que ya estas de regreso Lucifer.-
-Si.-
-¿Qué novedades nos traes?- pegunta, aunque después de mirar a Bested dice:-Veo que nada bueno.-
-No le gusto la espada.- dije sencillamente.
-Él nos ha orillado a esto.-
-Creo que esperaba que pudiéramos apañarnos sin usar cosas tan extremas.-
-Mi hermano y otros de ellos las utilizan, no veo que se enfade con ellos.-
-No entiendo su enfado Mine…-
-Pereza Lucifer, es Pereza.-
-Perdona, el caso es que me hizo hacer otro movimiento.-
-Entiendo, así que no esta cerca después de todo.-
-¿Qué os esta pasando a todos?, tenemos que esperar ya no queda mucho.-
-Esperar, el problema Lucifer es que como mi pecado indica ya estoy cansado de esperar, eso es lo que tiene la Pereza que cansa todo.- se gira y se aleja de nosotros ¿él también se ha dejado oscurecer tanto?
Entramos dentro yo siendo más bien arrastrado por Bested que tira de mi mano, de verdad que ella es mi único apoyo.
Aprieta mi mano como dándome apoyo y sin que ella lo sepa esperanza, tal vez sea ella la que me esta permitiendo seguir teniendo esta esperanza, tal vez piense que ella se merece ese perdón y el tener esa certeza me hace pensar que de verdad él se lo otorgara a ella y a todos.
He pensado mucho y creo que tal vez necesite hacer algo en especial para que ellos sean perdonados pero nunca le he preguntado tal vez la próxima vez que lo vea se lo pregunte.
Entramos en la sala más grande de nuestra morada y me encuentro con que allí se encuentran Armatel, Gestebel, Sinael y Carded.
-Por vuestras caras es evidente el resultado de tú nueva visita.- Hace notar Gestebel.
-Si, de nuevo me hizo mover Envidia.-
-Bueno no es una sorpresa, no era como si esperara de él algo que se no otorgará por mucho que quieras creer Lucifer.-
-Soberbia él cree algo posible al menos Lujuria piensa que así es.-
-Pero Envidia, yo ya no deseo lo que él pueda desear darme, tal vez no espero ya nada de él es más no lo necesito.-
Abro los ojos antaño verdes como el color que su creación le otorgó a la esperanza ahora negros, ante lo que todos ellos dicen, no es posible que todos se hayan dejado oscurecer de esa forma.
Me percato ahora de que todos portan armas, Armatel ahora conocido como Ira lleva una espada igual a la mía, su cabello rubio se lo ha cortado y lo tiene por encima de los hombros, y sus ojos ahora son grises cuando antaño eran unos bellos ojos miel.
Sinael ahora Envidia porta cuchillos en un cinturón al rededor de su cintura, su cabello blanco esta recogido en una coleta no porta sus típicos vestidos sino que ahora viste pantalón y camisa, todo negro, ha abandonado su azul, hasta el de sus ojos ahora son rojos sangre.
Gestebel o como le han otorgado Avaricia, lleva una espada, su cabello negro a sido cortado también y este de forma más radical que Ira, viste al igual que todos de negro, y sus ojos al menos siguen siendo marrones.
Carded por otra parte esta irreconocible, parece otra persona distinta, su hermoso cabello castaño se ha oscurecido y ya no es tan llamativo y hermoso, y sus ojos ahora son violáceos cuando antes eran azul turquesa del mar.
Porta dos hachas a la espalda cruzadas.
Aunque estas no son muy grandes y por lo que puedo apreciar tal vez no sean muy pesadas pues dudo que ella pudiera manejarlas si así fuera.
Parece haber aceptado su pecado y haberse modelado a él Soberbia es su nuevo nombre.
Aprieto la mano de Bested deseando sentirla a mi lado ya que los demás parecen lejos de estarlo.
Y la siento corresponderme a ese gesto, ella sigue aun a mi lado, aun queda algo de Bested en ella.
-Bueno Lucifer estamos aquí esperándote a ti, y a lo que vas a hacer a partir de ahora.- Ira ha sido el que ha hablado.
-No entiendo.-
-Queremos que nos digas que harás, espero que no digas que esperar.- dice Avaricia.
-Es eso precisamente lo que haré, esperar a que me vuelva a llamar, ahí algo que le he de preguntar.-
-De nuevo esperar.- Ira se ha levantado mientras suspira al parecer cansado por algo:- Lucifer me he cansado de esperar al igual que ellos.- dice este.
-Así es, nuestro castigo ya ha sido más que suficiente si él no nos deja volver por las buenas tendremos que buscar una forma de volver.-
-¿Que estáis diciendo?- no se ni siquiera si me habrán escuchado pues mi vos no a sido más que un susurro.
-Que nos hemos cansado de la espera, y vamos a volver así sea por las malas, ese es nuestro hogar, merecemos tanto como Miguel y los otros estar allí.- sentencia Minetel que acaba de llegar.
-Pereza tiene razón, ya han pasado siglos de sobra y hemos pagado más de lo que hicimos esto ya no es justo, y él proclama justicia como si él mismo lo fuera, me canse de seguir su designio cuando es más que obvio que por más que hagamos no nos otorgara el perdón.-
-Pero eso no es cierto, él nos perdonara en su momento estoy seguro de ello.-
-¿Cual fue su motivo esta vez para no dárnoslo?- pregunta Ira.
-No le agrado la espada.- contesta por mí Bested.
-No le gustó la espada, así que nos manda lo peor de lo peor ¿y quiere que los contengamos con flores?- dice Envidia riéndose al final de sus palabras.
-Sea lo que sea, él no considera que merezcamos el perdón aun, y lo siento pero no estamos dispuestos a esperar mas, ya no.- Ira me mira y veo que me dice la verdad.
-¿Qué haréis entonces?- pregunto con miedo a la respuesta.
-Atacaremos su reino, volveremos a nuestro hogar, iremos con los nuestros de nuevo, nos reuniremos con los que nos arrebato sin motivo.-
-No podéis estar hablando enserio, no dejaré que subáis a matar a los que se enfrenten a vosotros, no dejaré que muráis ni que matéis.-
-Lucifer no podrás hacer nada por evitarlo.- la voz de Ira es calmada y me deja sorprendido cuando veo que saca la espada de su vaina:- sabíamos que te negarías, y lo lamento pero de nuevo te repito que estamos cansados de esto y nada ni nadie nos impedirá seguir adelante.-
Nada más terminar de decir esas palabras y con la velocidad que nos fue otorgada se coloca delante de mí, tan solo puedo apartar a Bested de mi lado para que no la hieran y sacar mi propia espada para parar su estocada.
Bested a caído al suelo, esta sumamente sorprendida lo veo en sus ojos que nos mira con miedo.
-Escuchame Armatel, no podréis ir muy lejos y seréis condenados a algo peor, ¿es que no lo entiendes?-
-Ya nos da igual, eres tú el que no entiende, si tenemos esto por no hacer nada, no nos importa lo que nos pueda pasar en este caso será por un motivo y quien sabe si ganamos podremos recuperar lo que nos arrebato, echo de menos lo que tenía y me quitó y no hay cosa peor que esto.-
-Podríais dejar de existir.-
-Lucifer eso sería la libertad.- sentenció este, apartó su espada con furia y me asesto un nuevo golpe con Ira imprimida en este, cada nueva estocada es más fuerte, y yo no puedo hacer más que pararlas, no quiero herirlo, tal vez después de un rato con esto él se tranquilice y entre en razón.
Seguimos con nuestras cintas, con sus estocadas atacantes y ansiosa de hacer diana en mi, yo con mi defensa desesperada, y con temor a ser herido y que no se pueda impedir lo que ansían hacer.
Comprendo sus motivos pero así lo harán todo peor.
-No podrás impedirlo, no más, lo siento Lucifer este es el final para ti, aun en este momento deseando su perdón buscándolo y esperándolo, pero no te das cuenta de que no llegará, ven con nosotros y así solo así podrás entrar de nuevo en nuestro verdadero hogar.- Como deseo hacer eso, y él lo sabe pero no, no lo atacare a él, seguiré cumpliendo hasta que él me perdone.
-Seguiré esperando al igual que ustedes.- lo apartó de mí con fuerza y doy una vuelta sobre mí mismo intentando ubicar a Bested y la veo que ahora esta de pie mirando la lucha me sonríe y se que ella esta conmigo, ella me apoya.
Ira vuelve a la carga, y nuestras espadas se vuelven a encontrar ahora estamos a la misma altura y nuestros ojos se encuentran, veo su furia en ellos, y se que va enserio que no es un juego que tal vez no salga con vida de esto.
De nuevo lo alejo de mi, pero su espada es rápida y ansia la victoria tanto como la mía, aunque solo defendiendo no se si lo conseguiré.
Estocada tras estocada, un píe delante otro atrás, vuelta a la derecha, giro a la izquierda, cinta a la derecha cambia su espada a su mano izquierda y me pilla de sorpresa, golpea mi muñeca, y mi espada cae al suelo al abrir yo la mano, a la par que la suya se situá bajo mi cuello.
-Se acabó, tú última oportunidad Lucifer, únete a nosotros o desaparece.-
-No lo haré.- Sus ojos brillan:
-Sabía que dirías eso, adiós.- levanta un poco su espada, y prepara el golpe de gracia, pero se detiene y abre los ojos con sorpresa justo cuando una flecha atraviesa el hombro izquierdo haciendo que caiga su espada al suelo.
Ambos miramos a la misma persona, Bested a sido la que ha disparado le sonrío agradecido pero mi sonrisa dura lo mismo que la sorpresa de Envidia, la veo llevar su mano a su cinturón y se lo que pretende, corro y agradezco esa velocidad que nos concedió él, pues justo a tiempo me interpongo entre el puñal de ella y su presa Bested.
Pero solo llegué a impedir el puñal que me atravesó el corazón no pude detener a Avaricia y su espada, que al atravesarla a ella se clavó en mí.
Cuando Avaricia retira la espada, me da tiempo a ver como ella cae a la vez que yo y se que ambos desapareceremos.
-Lucifer.- murmura ella, dejando salir un liquido rojo que resbala por su barbilla.
-Llamame Lucero del alba Bested.- si lo hace no la oigo pues ambos a la vez tocamos el suelo, seguro que ambos completamente perdidos ya.
Siento que acarician mi rostro con cuidado y siento como algo cae en mi mejilla algo cálido, extraño pues hacía mucho que yo no podía sentir la calidez, tan solo cuando Bested estaba conmigo.
-Mi querido Lucero del alba, por esto no quería las espadas a tu alrededor.-
Esa voz me trae en cierto modo gratos recuerdos otros no tan buenos pero solo puedo preguntar algo:
-¿Qué era necesario?- solo necesito saber que necesitaba hacer para recibir el perdón.
-Lo que hicisteis.- no lo entiendo al menos hasta que siento que cogen mi mano derecha con cuidado.
Abro al fin los ojos y la veo, tan hermosa como siempre, tan cálida como antaño, tan sonriente como hacía siglos no lo estaba.
-Bested.-
-Lucy.- sonríe de nuevo.
-Estas bien.-
-Y tú vuelves a tener un verde mirar.- me vuelve a sonreír.
Me percato de que ahora viste de blanco y que tiene alas blancas y únicas, las alas que solo los argeles pueden portar.
-Has sido perdonada.-
-Y tu.- me dice sonriendo más amplia mente, mientras me incorporo, y veo que a mí alrededor se encuentran Miguel, Gabriel, Sablabriel, Bested, y algunos más, como Metatron.
-¿Qué hay de los demás?-
-Ellos no.- me dice él con cierto enfado.
Me giró para mirarlo y se que estoy enfadado y que él lo sabe.
-¿Por qué yo si?-
-Tú hiciste un sacrificio, ellos tan solo desearon muerte y la otorgaron.-
-Pero lo hicieron por que estaban cansados.-
-Pero tú y Bested también lo estabais y os sacrificasteis por nosotros, fuisteis sus primeras víctimas y no las últimas Lucero, ellos mataron a muchos.-
-Fueron condenados y echos caer sin motivo.-
-Había un motivo.-
-No, solo había motivo para hacerme caer a mí, no ha ellos.-
-¿Después de lo que te han hecho a ti y a Bested los defiendes?- Metatron, que es el más joven no me entiende y tan solo veo como él sonríe y me dice:
-Por eso siempre fuiste mi favorito Lucero y no sabes como me dolió herirte, no sabes cuando debes perdonar y cuando no.-
-Y eso es lo que me decepciona a mí, otorgas y predicas que hay que perdonar pero a ellos que son inocentes no les otorgas el perdón.-
-No han hecho aun nada para que se lo otorgue.-
-¿Qué me dices de entregarme yo por ellos?-
Es lo justo, no merezco el perdón que a ellos se les esta negando y si es así no lo quiero.
-Estoy de acuerdo con eso, ellos merecen el perdón, si Lucy cae de nuevo yo quiero caer con él.-
El silencio se hace a nuestro alrededor y todos ellos parecen sorprendidos por nuestra decisión, todos menos él.
-De nuevo tú sacrificio no el de ellos.-
-Pero debería de ser suficiente, me estoy sacrificando por todos ellos, que fueron castigados por un error mio.-
-Lucero del alba nunca te entenderé y me temo que tú a mi tampoco.- no escucho nada más, y Bested tampoco, nos toca con una mano a cada uno en la frente y nos sumamos aun cogidos de la mano en un profundo sueño.
Tal vez al despertar hayamos vuelto a caer, nuestras manos se aprietan con un poco de desesperación y miedo, ¿qué sera lo que encontremos al despertar?
Siento de nuevo que vuelvo en mí, siento que mi mano derecha esta siendo sostenida, Bested sigue a mi lado.
-Parece que ya despierta.- Minetel, esa es la voz de Minetel estoy seguro de ello, ¿esto es lo que él a decidido?
-Si parece que vuelven en si.- Armatel.
-Creo Gestebel que tendrás que pedir disculpas.-
-Mira quien habla, Sinael te recuerdo de quien era ese puñal.- son todos, pero no están usando sus nombres de caídos, ellos se llaman con sus verdaderos nombres ¿sera eso que no hemos caído?
-Todos les debemos algo.- Castigel.
-Si y no veas como me fastidia tener que agradecerles.- Carded.
-Pues va siendo hora de hacerlo.- me oigo a mi mismo decir.
-Lucero del alba, veo que ya despertaste.- Armatel.
-Así es, y veo que no volvimos a caer.-
-No, nos otorgaron el perdón, tal y como tú nos habías jurado que él haría, a pesar de todo lo sucedido él nos perdonó.-
-Os dije que no perdierais la esperanza.-
-El ver tus ojos de nuevo de ese color nos a devuelve toda Lucero.- Sinael sonríe como siempre y vuelve a ser ella misma.
-He de disculparme con Bested cuando despierte fue mi espada la causante de su…-
-Perdón.- dice ella mientras abre sus ojos azules como el cielo y aparece su sonrisa ahora de nuevo angelical.
No se necesita decir nada más, todos nosotros que pasemos por tanto juntos, no necesitamos hablar para entendernos, y yo tan solo puedo agradecerle a él el otorgarnos una nueva oportunidad y dejarnos de nuevo ayudarlo en su ahora difícil tarea por mi regalo otorgado hace tantos siglos atrás.
Pero ahora él me permite una vez más estar a su lado no se si como su más allegado pero por ahora esto me basta su perdón es ya un gran paso.

Autora: Rosy.

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Hola a Todos

octubre 16th, 2009 by danis23

Hola a todos, no sabría que decir salvo que amo leer, y escribir, son dos de las cosas que más me gustan en esta vida, y bueno ya que se me brinda la oportunidad de llevarlas a cabo creo que he decidido tomarla.
No se si me dará bien o no, pro por intentarlo que no quede, espero aquí poder recibir la ayuda que necesito para poder mejorar en todos los sentidos necesarios.
Es por ello que decidí crear un blog aquí ya que al parecer ahí mucha gente igual a mí.
Sin mucho más que aportar a lo ya dicho os dejaré una pequeño relato que espero puedan leer y dar su opinión la cual valoraré muchísimo.
Mi Historia para quien la quiera saber.

AUTORA: Danis23

Me encontraba encerrada en mi habitación, sin estar dispuesta a que nadie entrase a hablarme o consolarme por lo que me había tocado vivir.
Estaba realmente dolida, mis ojos enrojecidos de tantas lágrimas derramadas, y sola en la oscuridad.
Recordando todo y sintiendo que no había salida que ya no había lugar al que yo pudiera volver, segura de que todos mis caminos estaban cerrados.
Hasta el momento no había pensado en venganza, fui educada con otros principios y otras ideas, ingenua era como era, ingenua sin excusa hasta el punto de llegar a ser tonta.
Escuchar sus palabras delicadas, creer en sus sonrisas falsas, pensar que sus manos no eran las culpables de ese daño inflingido en mi cuerpo, pensar que todo era culpa de un gran amor.
Hacerme la ciega ante el hecho de que él solo deseaba saciar su sed, que no miraba mi cuerpo con amor y calidez, sino con unos ojos llenos de deseo, y de lujuria.
No me di cuenta de que no solo no me amaba sino de que me odiaba, solo quería saciarse él y nada más.
Pero no vasto con rasgar mis vestidos, y apresar mi cuerpo con sus manos sin cuidado, sin compasión ante mi inexperiencia.
No le vasto con hacerme sentir como un vulgar objeto, sino que me demostró que además era fácilmente reemplazable.
No podía imaginar en ningún momento que lo que mis ojos veían podía ser verdad.
¿Tan ciega llegue a estar para no ver que lo que se escondían en esos ojos marrones no era amistad de tantos años, sino celos unos demasiado grandes guardados por mucho tiempo sin ni siquiera haberlo descubierto?
Estaba tan segura del amor de él, de la amistad de ella, que a pesar de estar viéndolo con mis propios ojos, y sintiendo el inmenso dolor en mi cuerpo, no podía creer que todo fuese cierto y me estuviesen dañando tanto.
Verla a ella sonreír mientras gotas de mi sangre caían al frío suelo en el que me encontraba, ver como él ni se inmutaba ante mis lágrimas y parecía fascinado al ver mi sangre roja correr sin más, sin perturbarse, aparentemente divertido ante todo este espectáculo.
No imaginaba que la traición doliera tanto, pero verla a ella besarlo y a él acariciarla como si se pudiese romper después de el daño que a mí me había infringido era mucho para ver.
Cuando los dos yacían dormidos en una cómoda cama donde él la había echo suya, después de haberme robado todo a mí en el suelo de madera de esa misma habitación, me decidí a escapar de ese lugar.
Cogí el objeto que sirvió para herirme y camine con dificultad, antes de salir los miré una última vez, sin hacer el menor ruido, herida, no solo físicamente me fui de allí, para volver a mi hogar y encerrarme en mi habitación sola a oscuras con mi dolor y mi sufrimiento.
¿No podían solo haberme quitado mi virtud y dejarme ir?, tenían que además hacerme no salir nunca más con la luz del día, tenían que obligarme a romper todos los espejos de mí habitación y hacerla oscura sin luz.
Pero a pesar de todo en esos momentos no pensaba en venganza, solo podía centrarme en mí dolor.
Y en si me lo podría de verdad haber ganado como ella me repetía constantemente, diciéndome, que siendo tan perfecta y bella mi castigo debía ser ese.
No era capaz a acertar sobre los motivos de ambos para hacerme ese mal aunque lo averigüe más tarde, un compromiso entre él y yo, de nuevo celos era la excusa de ella y la de él, tan solo deseo de poseer un tesoro, sin saber que le iba a pertenecer de todas formas, aunque al parecer la prefería a ella para diario, a mí para un rato.
En la oscuridad de mí mundo y mientras aun sangraba y lloraba ella vino a verme.
Una mujer de cabello largo, de ojos hermosos, facciones que cualquiera desearía, a pesar de su fría mirada para mí parecía lo mejor que podía recibir en ese momento.
Tenía cierto brillo calculador en sus ojos, pero preferí ignorarlo.
Su sonrisa se borro de su bello rostro al acercarse a mí, para ser reemplazada por una llena de ternura y me abordó con palabras cálidas:
-Mi dulce niña, ¿qué te han hecho?-
No pude responder a su pregunta las lágrimas comenzaron a correr libres por mis mejillas sin control alguno.
Mi voz parecía no querer salir para dar respuesta a su pregunta, o tal vez solo no quería volver a vivirlo todo y por ello esta no salía de mis cuerdas vocales, al parecer estancadas por el llanto que no se interrumpía por más que lo intentase.
-¿Dime mi niña, crees haber merecido tal daño?-
No se si esperaba respuesta o no, pero aguanto mi silencio, me dejo callar mientras una de sus cálidas manos me hacía sentir cierta calidez de la que había perdido.
Me acarició la mejilla derecha con cuidado y ternura como él no había echo en ese fatídico momento.
-Debió de ser realmente duro, el verte traicionada de tantas formas a la vez.- sus palabras eran susurradas pero llenas de verdad, siguió dándome consuelo, acariciándome con cariño el cabello, dejándome desahogarme en paz.
No sabría decir cuanto tiempo estuvimos así, ella hablándome yo escuchando todas y cada una de sus palabras, hasta escuchar una realmente intimidante y a su vez demasiado atrayente.
-¿No deseas vengarte?, ¿no ansias venganza contra los que te han hecho tanto mal?-
Venganza una palabra llena de rencor, de odio, una palabra que ahora no dejaba de aparecer en mi mente al pensar en ellos dos.
-Yo puedo ayudarte, yo se como hacer que puedas vengarte, que puedas dejar salir todo ese odio que ahora sientes dentro de ti, como liberar todo el resentimiento acumulado, solo coge mi mano, y no solo tendrás venganza sino que contaras con mi compañía incondicional.
Me tendrás a tú lado siempre mano a mano, juntas en todo momento, y recuperaras lo arrebatado a la vez que castigaras a los que te lo quitaron sin piedad, el dolor desaparecerá.-
Su voz era calmada, sus promesas atrayentes, su mano calida, su rostro lleno de afecto, sus ojos con el mismo brillo, aun me pregunto como no me dí cuenta antes de que todo tiene un precio y el mío fue caro.
Mis ojos negros la miraron, se que estaban enrojecidos y que seguro no tendrían ni una pizca de la alegría anterior, segura también de que si algo reflejaban era el dolor de mi alma en ese momento.
-¿Duele no es cierto?, se lo que es eso, pero yo lo puedo curar, lo puedo hacer desaparecer, mira mi mano esa que tanto te ha reconfortado, ahora te pido que la cojas, y una vez echo todo lo prometido será cumplido, tu y yo juntas en un camino inseparable para ambas.
No más dolor, no más llanto, y lo que más necesitas justicia.
Podrás tenerlo todo, solo acéptalo.-
Ante mí dejó un espejo, yo tenía razón mis ojos eran exactamente como antes los imagine, mi rostro rajado y manchado de sangre aunque esta había dejado de salir, mi cabello antes castaño, largo y hermoso, había desaparecido por completo, solo quedaban algunos mechones y todos desiguales.
Mi nariz antes pequeña pero atrayente en algún modo, estaba rota aunque esa ruptura no era visible.
Mi vestido antes hermoso aunque sencillo estaba destrozado revelando mis pechos, (ya que mi ropa interior había sido igualmente destruida), los cuales estaban llenos de heridas y moretones.
No había nada en mí igual a como lo recordaba, sin poder soportar esa visión tan dolorosa de mí misma cogí su mano, sin pensar en nada más, sin tener en cuenta las enseñanzas que me inculcaron, donde me decían que todo tiene un precio o que la venganza nunca acaba en buen camino, ¿pero acaso lo que me habían hecho no merecía un castigo?, ¿y quien me creería cuando dijese que mi futuro esposo y su hermana mi mejor amiga habían llevado acabo esto?
Mi palabra no sería valorada, por el contrario sería castigada y sería un castigo eterno, debido a que no hay escapatoria pues a pesar de sangrar tanto como lo había hecho seguía ahí, no había un después para mí, ni manera de huir de lo que me esperaba, así que la única salida era esa mano que me había apoyado, esas promesas que aunque estuviesen llenas de esa palabra tan llamativa no podía dejar pasar.
Seguía ofreciendo ese calor del principio pero a mí me embargó un gran frío por todo mi cuerpo, sentí que mi sangre se helaba sin remedio, sin forma de parar ese dolor que comenzaba a sentir debido al frío.
Como si mil puñales se clavaran en mí sin ninguna piedad, como si mi cuerpo entero estuviese siendo sometido a su vez a una gran hoguera.
Cerré mis ojos esperando lo que fuese a pasarme, pero de nuevo ella me habló y con su voz llena de convicción me dijo:
-Solo lleva acabo lo que es justo, da lo que se merecen y una vez llevado a cabo juntas recorreremos nuestros senderos sin dolor, sin temor, completamente plenas.-
Sentí que me soltaba la mano pero dejaba en esta algo.
Al abrir mis ojos me encontré sola rodeada de la oscuridad y de los cristales de los espejos antes rotos por mí misma.
Sin pararme a observar nada, salí del cuarto solo una cosa en mente deseo de Venganza y de hacer realidad esas promesas escuchadas.
Mis pasos me llevaron derecha al encuentro del lecho de ambos.
Su habitación a oscuras, sus cuerpos desnudos entrelazados dándose calor mutuo, me pareció una imagen odiosa, y repugnante pues dos hermanos en esa situación me resultaba realmente abominable, pero asi estaban ambos juntos y sonriendo a pesar de que horas o tal vez días no sabría decirlo, me habían destrozado por completo.
Sin dejar a mi mente dudar con el mismo objeto que me habían desfigurado y que aun tenía mí sangre me acerque a la cama y antes de dar el golpe susurre sus nombres.
Un aire frío recorrió la estancia y ambos despertaron, no les dí tiempo a hablar, y fui piadosa con ellos.
Les dí algo que yo no podía haber tenido, les entregué libertad ahora que lo pienso.
Mientras ambos cerraban los ojos y de sus heridas en el corazón salía líquido rojo y el objeto se quedaba incrustado en el corazón de su dueño ella volvió a aparecer llevando consigo una vela blanca y larga y una sonrisa triunfadora.
No me dio tiempo a hablar cuando me ví a mí misma reflejada en el único espejo de ese lugar.
Mientras me contemplaba en este un dolor, al principio pequeño pero poco a poco más doloroso se fue apoderando de mí.
Mis ojos se reflejaron en el espejo, antes negros como la noche y calidos como el sol, ahora azules como el día, pero fríos como el hielo.
Mi cabello volvía a ser largo, pero ahora en lugar de castaño era blanco como la nieve, mis facciones era cierto que eran hermosas, pero estaba igual de pálida que los dos que se encontraban en la única cama.
Mi hermoso vestido ahora era una túnica negra como la noche con su capucha del mismo color.
Mi piel estaba tan fría como la hoja de la guadaña utilizada para dañar a ambos en el lugar que ellos me dañaron a mí aunque no físicamente como yo a ellos.
Miré hacía ella cuando comenzó a hablar:
-He cumplido lo dicho, te he devuelto lo que te arrebataron y has conseguido tú objetivo venganza.
Ahora estaremos juntas siempre en el mismo camino.-
-El dolor no se ha ido.- repliqué agarrándome con fuerza el pecho.
-Mi dulce niña todo tiene un precio, ¿Cuándo los heriste no se fue el dolor?-
Me dí cuenta de que tenía razón cuando clave la guadaña en su corazón mi dolor desapareció para volver de nuevo al rato.
-Pero a regresado, y más fuerte.-
-Te enseñaré a remediarlo sígueme.- salimos de la casa a la luz del día, ella delante de mí y yo detrás ninguna llamábamos la atención lo cual me extraño pero la seguí.
Llegamos a mi casa de nuevo devuelta a ese lugar, me llevó a las habitaciones de los criados y entramos en la habitación de la que había sido mi nana, estaba pálida como yo ahora, y al parecer tenía algo, pero no sabía que podía ser pues nunca en sus 500 años de estar conmigo había estado así.
-¿La ves?-
Asentí, ella hizo aparecer de algún lugar la guadaña antes dejada en el cuerpo de él.
-Clávasela.- la miré sorprendida ante lo que decía pues no quería venganza contra ella pues siempre me trato bien.
-¿Cómo dices?-
Sonrió de forma escalofriante y me miró haciéndome temblar y me dijo:
-Era muy aburrido estar sola, los caminos eran interminables, necesitaba algo que me ayudara a dejar ese aburrimiento, un nuevo camino pero que llegará a un fin, ¿la inmortalidad?, valiente estupidez y vaya un camino aburrido, pero ahora todo será más interesante, ¿qué harán cuando descubran que sus caminos si que se pueden acabar?-
Me aterrorizó la idea de pensar en que fuese verdad lo que decía y no acepte la guadaña que me ofrecía.
-No lo haré, ¿Por qué te aburres quieres acabar con los caminos que no deben de ser interrumpidos?, no lo haré nunca llevaré eso a la practica.-
-¿Nunca?,- rió con cierto toque de ironía y mirándome al parecer divertida me dijo:- amiga mía ya lo has hecho y no una sino dos veces, ¿acaso pensaste que te devolvería todo sin dar nada a cambio?, no esto no funciona así y descubrirás que no puedes negarte, pues tú venganza se llevo acabo ahora pagaras el precio.
Te dije que el dolor desaparecería y lo hará pero solo si clavas la guadaña, en caso contrario mi pequeña, sufrirás lo indecible y cuando esta vela esté apunto de apagarse deberás repetir el proceso o sufrirás las consecuencias, los caminos se acabarán de todas formas pero tú dolor irá creciendo por cada uno que no acabe por ti, he de agregar que los condenaras a un camino mucho peor ¿Cuál será tú decisión?, te daré libertad para elegir los siguientes caminos que seguirán, si pierdes alguno será tú culpa lo que ocurra.- Su voz era igual que antes pero ahora me daba miedo, y mientras me levantaba del suelo después de haberme dejado caer abatida por lo que me acababa de decir me dí cuenta de que acababa de ser maldecida para toda la eternidad y según ella me había informado mi camino al igual que el de ella no tenía fin.
Cogí la guadaña y apartando la vista y llorando no solo por lo que estaba apunto de hacer, sino por el inmenso dolor que sentía la dejé caer sobre su corazón.
Desde ese día mis recuerdos, mi dolor, mi remordimiento, todo en mí ha sido un suplicio, un castigo, ¿de verdad merecía todo esto?
Conocí a varios que tenían al igual que yo y ella caminos interminables, y uno de ellos me dijo que todo estaba decidido así, que yo debía de convertirme en uno de ellos, en uno de los inmortales.
Recuerdo muy bien la sonrisa de ella al contemplar mis lágrimas y ver que me había ganado, verme derrotada ante ella pareció ser algo que le agradaba me entregó la vela en una pequeña urna de cristal y me dijo:
-Por cierto mi nombre es Vida, ya veremos cual será el tuyo.-
Después de eso me la encuentro todos los días, a pesar de todo tenía razón en algo siempre iríamos de la mano, y nunca más estaríamos solas, aunque solo nos tuviésemos a nosotras, debido a que a partir de ese día nadie quería tenerme cerca, pues todos sabían que eso implicaba un camino interminable menos.
Siempre juntas aunque mi odio por ella nunca cesará es algo de lo que estoy segura, pero tenemos que tolerarnos mutuamente mientras yo me sigo lamentando por varias cosas pero sobre todo por:
Ver los ojos de los niños y su viveza y saber que yo nunca podré disfrutar de tener una compañía tan grata como la de ellos.
Y todo por esa maldita palabra tan tentadora, VENGANZA.
Firmado con cierto deseo de que se me comprenda un poco y no se me tema tanto la que los humanos con caminos terminables llamaron.
Muerte.
Espero que os haya gustado y vuestra opinión nos vemos más adelante buybuy y hasta la próxima.

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¡Hola, mundo!

octubre 16th, 2009 by danis23

Bienvenido/a a Me gusta escribir. Éste es tu primer post. Edítalo o bórralo y ¡a bloguear!

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